Molinos en combate
Cuando salí de casa junto a Sancho para emprender nuevas aventuras, nos encontramos en el campo de Montiel, y vi unos enormes gigantes que me provocaban. ¡Eran unos treinta o cuarenta como mínimo!
Me armé de valor y como caballero que soy, le demostré a Sancho que no sentía miedo alguno y quise envestirles, pero Sancho estaba como poseído porque no veía gigantes, me dijo que eran molinos.
Pensé que estaba loco, ¿cómo podía ver molinos? ¡Eran gigantes claramente!
Ignoré a Sancho, ya que padecía de locura, y mandé a Rocinante que avanzara a toda velocidad hacía los gigantes.
Los envestí, pero de repente uno de ellos me agarró con uno de sus enormes brazos y me lanzó junto a Rocinante por los aires, partiéndome así la lanza.
Sancho fue a socorrerme y desde el suelo, medio aturdido y lleno de rabia, vi ¡molinos! ¡Aspas en vez de brazos!
Así que reconocí a Sancho que fue Frestón mi gran enemigo quien gastándome una broma hízome ver gigantes.
De camino otra vez me acordé de que Diego Pérez de Vargas (Machuca) se construyó una lanza a partir de una rama de roble.
Así que decidí hacer lo mismo con el primer roble o encina que encontrara.
Sancho ya tenía hambre, para variar, pero yo no lo necesitaba, y seguí el camino mientras Sancho montado en su asno iba comiendo.
De lejos he visto unos árboles donde pasamos la noche.
Una foto de mi enemigo Frestón, transformado en un picapuerta.

Marta Muñoz
Albert Molins
Pau Miranda
Carla Bastard
(3º ESO B)
Me armé de valor y como caballero que soy, le demostré a Sancho que no sentía miedo alguno y quise envestirles, pero Sancho estaba como poseído porque no veía gigantes, me dijo que eran molinos.
Pensé que estaba loco, ¿cómo podía ver molinos? ¡Eran gigantes claramente!
Ignoré a Sancho, ya que padecía de locura, y mandé a Rocinante que avanzara a toda velocidad hacía los gigantes.
Los envestí, pero de repente uno de ellos me agarró con uno de sus enormes brazos y me lanzó junto a Rocinante por los aires, partiéndome así la lanza.
Sancho fue a socorrerme y desde el suelo, medio aturdido y lleno de rabia, vi ¡molinos! ¡Aspas en vez de brazos!
Así que reconocí a Sancho que fue Frestón mi gran enemigo quien gastándome una broma hízome ver gigantes.
De camino otra vez me acordé de que Diego Pérez de Vargas (Machuca) se construyó una lanza a partir de una rama de roble.
Así que decidí hacer lo mismo con el primer roble o encina que encontrara.
Sancho ya tenía hambre, para variar, pero yo no lo necesitaba, y seguí el camino mientras Sancho montado en su asno iba comiendo.
De lejos he visto unos árboles donde pasamos la noche.
Una foto de mi enemigo Frestón, transformado en un picapuerta.

Marta Muñoz
Albert Molins
Pau Miranda
Carla Bastard
(3º ESO B)



0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home