Una muerte dulce
Oh! Gracias a estos cabreros que nos han acogido. Y como el amor, todas las cosas iguala, le dije a Sancho que bebiera de mi copa y comiera de mi plato. Más tarde, un zagal nos recitó un romance. Por todos mis libros de caballerías! Sancho, de tanto beber no sabía lo que hacía! Pero suerte que un amable cabrero me curó la oreja.
Me gustaría que nos acompañaran en todas las aventuras, con mi querido Sancho. Estoy contento de que hayamos pasado un buen rato cenando todos juntos.
Esta mañana nos encontramos a un cabrero que nos ha dicho que ha muerto un rico hidalgo llamado Grisóstomo, rendido al amor de la pastora Marcela.
Yo creo que Marcela no tiene la culpa, no es culpable de su belleza y por lo tanto, tampoco es culpable de la muerte de Grisóstomo
Al día siguiente, fuimos a la sepultura de Grisóstomo. No me gustan las sepulturas porque son muy poco caballerescas y a la vez muy tristes.
De pronto un maravilloso rostro, no más bello que el de mi estimada Dulcinea, apareció encima de la peña. Era la pastora Marcela y replicó que no era la culpable de la muerte del hidalgo ante sus furiosos amigos. Ella mostró la clara o poca razón que tenía en la muerte de Grisóstomo. A continuación, los pastores se fueron y decidí ir en busca de ella para ponerme a sus entrañables servicios.
Gonzalo Moreno
Marta Barrera
Estel Abad
Leandre Duran
(3ºESO A)Me gustaría que nos acompañaran en todas las aventuras, con mi querido Sancho. Estoy contento de que hayamos pasado un buen rato cenando todos juntos.
Esta mañana nos encontramos a un cabrero que nos ha dicho que ha muerto un rico hidalgo llamado Grisóstomo, rendido al amor de la pastora Marcela.
Yo creo que Marcela no tiene la culpa, no es culpable de su belleza y por lo tanto, tampoco es culpable de la muerte de Grisóstomo
Al día siguiente, fuimos a la sepultura de Grisóstomo. No me gustan las sepulturas porque son muy poco caballerescas y a la vez muy tristes.
De pronto un maravilloso rostro, no más bello que el de mi estimada Dulcinea, apareció encima de la peña. Era la pastora Marcela y replicó que no era la culpable de la muerte del hidalgo ante sus furiosos amigos. Ella mostró la clara o poca razón que tenía en la muerte de Grisóstomo. A continuación, los pastores se fueron y decidí ir en busca de ella para ponerme a sus entrañables servicios.
Gonzalo Moreno
Marta Barrera
Estel Abad
Leandre Duran



0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home