¡Todos conocen el Amadis de Gaula!
Quedé muy cansado de la aventura de haber intentado salvar a los galeotes y le dije a mi escudero:-Siempre he oído decir quehacer bien a villanos es echar agua al mar, paciencia y a escarmentar", o sea, que ayudar a villanos no sirve de nada.
Decidimos ocultarnos en las ásperas montañas de Sierra Morena. Sancho iba tras de mí sacando comida de un costal y enbaulándola en su panza. Fue entonces cuando vi una maleta medio podrida y le dije a Sancho que la cogiera. Por un roto vi cuatro camisas y un montoncillo de escudos de oro. Sancho se alegró mucho y le dije que se los podía quedar. También encontramos una libreta con poemas y otros escritos.
Yo decidí buscar al propietario de la maleta para retornarle sus bienes, pese a la negación de Sancho. Nos encontramos con un cabrero y le preguntamos si sabía quién era el dueño de la maleta, y nos contó todo lo que sabía de él. Quedé tan admirado de lo que había oído que decidí buscarlo. Justo en aquel instante el loco apareció por entre una quebrada, hablando solo. Yo me acerqué a él y lo estreché entre mis brazos como si le conociera desde hacía mucho.El loco nos pidió que le diéramos de comer, que luego nos contaría lo que quisiéramos. También nos dijo que si queríamos oír su historia no le interrumpiéramos, pues si no la dejaba en este punto, dicho esto nos empezó a contar la historia. En medio, nos dijo que Luscinda le pidió para leer Amadís de Gaula.
Cuando escuché ese nombre me invadió un sentimiento de euforia y el corazón me empezó a palpitar muy rápido. No pude evitar interrumpirlo para decirle que yo lo tenía en casa. Cardenio, el loco, me miró fijamente sin decir palabra... hasta que le vino el ataque de locura y nos tacó.Cuando la pelea llegó a su fin, Sancho me pidió que le diera licencia para volver a casa. Poco más tarde, decidí escribirle una carta a mi Dulcinea. Así decidí que sería Sancho quien le diera la carta de mi parte, aunque sin firma, porque los caballeros no la necesitan.
Así me imagino la cueva donde vive el loco:

Estel Abad, Mireia Sellarés, Lorena Roset, Ester Baeza.
Decidimos ocultarnos en las ásperas montañas de Sierra Morena. Sancho iba tras de mí sacando comida de un costal y enbaulándola en su panza. Fue entonces cuando vi una maleta medio podrida y le dije a Sancho que la cogiera. Por un roto vi cuatro camisas y un montoncillo de escudos de oro. Sancho se alegró mucho y le dije que se los podía quedar. También encontramos una libreta con poemas y otros escritos.
Yo decidí buscar al propietario de la maleta para retornarle sus bienes, pese a la negación de Sancho. Nos encontramos con un cabrero y le preguntamos si sabía quién era el dueño de la maleta, y nos contó todo lo que sabía de él. Quedé tan admirado de lo que había oído que decidí buscarlo. Justo en aquel instante el loco apareció por entre una quebrada, hablando solo. Yo me acerqué a él y lo estreché entre mis brazos como si le conociera desde hacía mucho.El loco nos pidió que le diéramos de comer, que luego nos contaría lo que quisiéramos. También nos dijo que si queríamos oír su historia no le interrumpiéramos, pues si no la dejaba en este punto, dicho esto nos empezó a contar la historia. En medio, nos dijo que Luscinda le pidió para leer Amadís de Gaula.
Cuando escuché ese nombre me invadió un sentimiento de euforia y el corazón me empezó a palpitar muy rápido. No pude evitar interrumpirlo para decirle que yo lo tenía en casa. Cardenio, el loco, me miró fijamente sin decir palabra... hasta que le vino el ataque de locura y nos tacó.Cuando la pelea llegó a su fin, Sancho me pidió que le diera licencia para volver a casa. Poco más tarde, decidí escribirle una carta a mi Dulcinea. Así decidí que sería Sancho quien le diera la carta de mi parte, aunque sin firma, porque los caballeros no la necesitan.
Así me imagino la cueva donde vive el loco:

Estel Abad, Mireia Sellarés, Lorena Roset, Ester Baeza.



0 Comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
<< Home