El blog de Sancho Panza

Sancho Panza también escribe su blog. Entérate de lo que pasa por su cabezota de escudero. Pregúntale lo que quieras a través de los comentarios.

2.2.05

Final de la primera parte

.. Y así yo, Cidi Berenjena, declaro que este documento que estando en todas partes no está en ninguna, que viaja sin mensajero ni caballo, donde se reflejan los pensamientos y emociones de Sancho Panza, escudero del Quijote de la Mancha, fue encontrado en un pueblo de la provincia de Barcelona llamado Matadepera que corresponde a las coordenadas xxxN xxxS.

Así declaro y juro ante los Cibernautas que por aquí pasan y dejan sus comentarios.

Próximamente volveremos con la segunda parte de la historia, en que indagaremos en la mente de nuestro escudero Sancho, para saber si tendrá su ínsula o quedará campesino en el campo manchego.

Cidi Berenjena, el que halló el blog.

Capítulo final

en preparación

¡Por fin sin Quijote!

Mi amo me pide que lo ayude a luchar con unos que entraron en la venta, pero yo estaba durmiendo cuando me llamó y tarde un rato en levantarme. Justo en el momento que salí a fuera llegó el barbero a quien mi amo le quitó el yelmo y la albarda y nos reconoció.
El barbero me acuso de que le robé su bacía, su albarda y los aparejos, entonces me sentí acusado i agarré al barbero y le di un puñetazo en los dientes. El barbero me dijo que era un salteador de caminos, pero yo me seguía negando.
Don Quijote se quedo muy contento al ver como me defendía, y se propuso armarme caballero en la primera ocasión que se le ofreciese. Quijote me pidió que trajese el yelmo que el barbero dice que es una bacía, yo me volví a negar lo que me mandaba Quijote, y el me ordeno que hiciera lo que me decía, entonces traje la bacía.
Después yo y el barbero volvíamos a pelearnos, y todos los que estaban en la venta también se peleaban porque según decía mi amo la venta, que el la llamaba castillo, dijo que estaba encantada. El cura al fin, logró que el barbero y yo habláramos sobre lo sucedido entre nosotros, y nos intercambiamos las albardas, y sin que se enterara mi amo el cura dio ocho reales al barbero para poderle pagar la bacía.
Reinó de nuevo el sosiego en la venta.
Quijote me pidió que ensillase a Rocinante y que nos despidiéramos de los señores de la venta. Pero nos quedamos porque al final dije a todos que Micomicona en realidad era la novia de Fernando.
Mi amo está como una cabra, y mientras dormía lo pusimos en una jaula y lo atamos. Ahora nos lo llevaremos a su pueblo, a ver si nos lo quitamos de encima.

Berta Porcar y Carolina Rius, 3ESOB

31.1.05

De vuelta con Rocinante

Iba yo con Rocinante, el caballo de mi amo, por el camino real volviendo de la sierra. Pase por delante de la venta en la que me mantearon la última vez, pero esta vez no quise entrar. Entonces vi al barbero y al cura del pueblo y les pedí que entraran y que me compraran comida. Después estuvimos charlando y me contaron que querían ir a la sierra, vestidos de princesa y de escudero, para convencer a Don Quijote de irse de allí.
Al cabo de unas horas llegamos a la sierra, entonces me fui a buscar a mi amo y deje al cura y al barbero solos en un arroyo. Más tarde, después de buscar me lo encontré tirado en un campo, medio muerto y casi amarillo de cansancio. Entonces, al ver así a mi amo me fui a buscar el cura y el barbero y me los encontré con una bella dama, y el loco Cardenio. Entonces me explicaron la variación del plan. Cuando acabaron les dije que estaba completamente de acuerdo con el plan, y que ahora les llevaba con mi amo.
Convencimos al Caballero de la Triste figura para que fuera a salvar al reino de la princesa Micomicona de un gigante. Entonces nos fuimos por el Camino Real hasta la venta. Allí encontramos a Andrés, el chaval al que mi amo salvó de una paliza, y explico que por Don Quijote no le había salvado, solo le había causado problemas, recibió dos palizas por su culpa.
Así que a todos nos causó risa, pero Don Quijote estaba muerto de vergüenza,

Daniel Gil

El encuentro con el loco

Estaba aturdido de las pedradas que recibí días anteriores, pero aún nos quedaron fuerzas para escondernos en Sierra Morena de la guardia que nos perseguía. Más tarde hallamos una maleta repleta de dinero qe decidimos quedáronosla. Seguimos andando hasta encontrar una mula muerta que me dio mucho asco porque tenía la boca abierta con los ojos abiertos y blancos y con unos arañazos muy profundos en la barriga.Vimos a un cabrero y le preguntamos sobre la maleta y la mula. Y él nos lo aclaró. Eran de un loco que había llegado hacía seis meses. De repente apareció él: el loco. Le preguntamos por su historia. ¡Maldita sea la intolerancia de mi amo! Que en lo mejor de la historia, se puso a presumir de los pocos libros de caballerías que le quedaban e interrumpió la historia del loco. Se ve que a éste no le gustó porque se avalanzó sobre él y desgraciadamente también sobre mí y elcabrero. Nos dejó a todos muy aturdidos y se fue.Yo, harto de tantas palizas, le dije a mi amo que quería renunciar a ser su escudero. Él me dio libertad para hacer lo que quisiera pero no sin antes enviar una carta para Dulcinea.Mi amo Quijote escribió la carta y cuando la leí me puse a reír porque era la carta más corta de toda la historia y él la repitió y se puso a saltar y dar volteretas... En aquel momento vi que Don Quijote estaba loco sin remedio. Espero que finalmente me dé las mulas que me prometió.